sábado, 8 de octubre de 2016

MEDIOS MASIVOS DE LA COMUNICACIÓN EN LA EDUCACIÓN LAS TIC Y LOS RETOS DEL FUTURO.


MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASIVA
FUENTE. http://www.iesfuentelucena.org/menus/planes%20y%20proyectos/educacion%20y%20tv/imagenes/Educa%20TV.jpg


Los seres humanos son por naturaleza, seres sociales, lo que significa que el ser humano no sabe estar solo e incomunicado, la sociedad es construida por la comunicación y es por esta misma que puede existir una sociedad, pues sin la comunicación no se podrían establecer reglas y normas
Todos los días las mayoría de las personas comúnmente encienden el radio o la televisión por las mañanas para saber qué pasa en el mundo o para entretenerse y distraerse mientras realizan sus tareas cotidianas, todos los días estamos rodeados por los medios de comunicación masiva, sin embargo la mayoría de la gente no lo nota, pues forman parte de la vida de los individuos, por lo tanto queda una pregunta importante ¿qué son los medios de comunicación masiva y cómo podemos distinguirlos? Los medios de comunicación masiva (“mass media”), son aquellos que se envían por un emisor y se reciben de manera idéntica por varios grupos de receptores, teniendo así una gran audiencia; el mundo los conoce y reconoce como la televisión, la radio, el periódico, entre otros.
La principal finalidad de los medios masivos es informar, formar y entretener, es por ello que dentro de los mismos medios existen diferentes tipos, para distintas finalidades; por ejemplo; dentro de la televisión, hay programas de entretenimiento, de noticias e información, culturales y educativos, y formativos para infantes de todas la edades.

MEDIOS DE COMUNICACIÓN  MASIVA EN LA EDUCACIÓN
La comunicación es el elemento clave del proceso educativo pues nos permite expresar ideas, compartir experiencias, exteriorizar sentimientos... Los medios de comunicación son facilitadores de los procesos comunicativos que se dan en el aula y fuera de ella, con el uso de sus mensajes atractivos y actuales, sus lenguajes y técnicas dinamizamos y enriquecemos la práctica educativa y la formación de los alumnos.
El sector educativo también tiene el reto de generar una visión globalizadora, integral y generalista del mundo, aparte de la tradicional transmisión de habilidades y saberes instrumentales. En ello, todos los modelos pedagógicos surgidos a partir de los años cincuenta tienen como común denominador la búsqueda de nuevos espacios de interacción, de nuevos motivos, argumentos y estrategias para enfrentar lo educativo con lo cotidiano y de nuevas metodologías que permitan al docente desempeñar mejor su trabajo y al alumno apropiarse de la mejor manera de los conocimientos. La comunicación se convierte entonces en la piedra angular del desarrollo educativo y no puede ser de otra manera, ya que a través de ella podemos expresar nuestras ideas (siempre esperando que nuestro interlocutor opine y alimente nuestras opiniones), compartir nuestras experiencias y expresar nuestros sentimientos, nuestros temores, nuestros odios, etc.
La principal preocupación de los docentes en el acto educativo no es, como puede pensarse, el lograr una buena transmisión de conocimientos, sino hacer que el alumno se apropie de ellos y los utilice de manera práctica. Sin embargo, el sector educativo le ha dado más importancia al «cómo enseña el docente» y no al «cómo aprende el alumno», y en el mismo sentido se le ha agregado un valor inusual al contenido y se ha olvidado del proceso. Si miramos de forma breve y sintética el «para qué» sirve la comunicación tanto a nivel individual como a nivel social, comprenderemos la pertinencia del tema para la institución escolar y particularmente en la relación docente-alumno.
En primer término, podemos afirmar que la comunicación le sirve al sujeto para satisfacer necesidades del «yo»; esto es, para alimentar los procesos psicológicos que le permiten definir los rasgos y características de la personalidad y para reafirmar su existencia: toda forma de comunicación humana implica una confrontación del yo.

A la educación le compete «formar» y dicha formación implica principalmente lograr que el sujeto afirme los rasgos de su personalidad, para que tenga autonomía, capacidad de decisión y de valoración. Una educación con carácter integral es la que posibilita que el sujeto confronte con los otros, de manera permanente, sus ideas, conceptos y valores. Desde otro punto de vista, la comunicación le sirve al sujeto para despertar en otras conciencias las ideas, imágenes, conceptos, sentimientos, actitudes y cualquier otro efecto psíquico. Esto significa que es indispensable para el sujeto mantenerse en contacto con las demás personas, para afirmar sus puntos de vista (confrontar saberes), para lograr que tengan potencialmente la capacidad de entenderse, para que compartan los sentimientos y en fin, para vivir plenamente como hombre identificado con los propios.

RETOS DE LA EDUCACIÓN PARA EL FUTURO.
La ciencia y la tecnología han permitido grandes avances en diversos campos de la sociedad; progreso que genera una amplia gama de conocimiento nuevo día con día. Aguerrondo (1999) señala que hemos ingresado a la era del conocimiento, lo que implica la construcción de una forma social donde este sea un bien disponible para todos. Así, indica la autora, la educación es la encargada de distribuirlo de tal forma que garantice la igualdad de oportunidades. Ella, además, ha sido considerada como el “vehículo” para el logro de una sociedad ética y solidaria, un medio para salir de la pobreza.
La globalización, por ejemplo, ha implicado reformas en la educación a nivel mundial. Sin embargo, Lampert (2003) señala que este ha sido un proceso desigual que ha traído consigo divisiones y marginación, tanto en países industrializados como en los subdesarrollados y ha provocado que los valores morales, éticos y la solidaridad sean sustituidos por un “ciudadano consumidor”. Debido a esto el papel de la educación, como componente importante en dicho proceso, ha sido objeto de análisis y revisión. A ella se la ha encomendado la función de formar el ciudadano “necesario”
Ha sido el lugar donde se plasman los ideales de la sociedad, sus expectativas y su visión de mundo. Desde esta perspectiva, la educación ha sido la encargada de formar a los individuos bajo ciertos paradigmas que ayuden al logro de la “sociedad pensada”. Así, la escuela (como institución educativa) ha sido la encargada de brindar a todas las personas, sin distinción de ningún tipo, el conocimiento y valores necesarios para participar de una sociedad competitiva y solidaria. Pero, ¿qué tan efectiva ha sido esta idea? La sociedad actual ha enfrentado un cambio acelerado en los últimos años como producto de profundas transformaciones socioculturales y económicas. Aguerrondo (1999) indica que un importante rasgo de la nueva era de la humanidad ha sido la importancia y el avance que ha adquirido el saber tecnológico. Por ello la información y el conocimiento son considerados recursos económicos estratégicos y agentes básicos de transformación social (Levis, 2004).
Ante este panorama surge la interrogante de qué y cómo educar a los ciudadanos “mundiales”. Según Puryear (1997), Bello (2001) y López (2005) la educación debe, desde esta perspectiva, desarrollar las destrezas y habilidades que permitan la productividad que se requiere para competir a nivel mundial, así como los valores e ideas que propicien la convivencia solidaria; responder a los requerimientos científicos y tecnológicos de una sociedad globalizada; distribuir equitativamente los conocimientos; elevar la productividad; asumir una función integradora y compensadora; ser eficiente y eficaz; fortalecer la relación escuela sociedad-familia; garantizar la equidad y acceso; formar un ciudadano moderno, competitivo y democrático.
“La educación tendrá que ser la gran prioridad en el futuro. Necesitamos aprender solos, aprender con quien nos rodea, con los otros países y con culturas diferentes. Si queremos mantener la escuela, es necesario agitar y revolucionar casi todo: contenidos, métodos, edificios, espacios y sobre todo la visión de la realidad”. (Lampert, 2003, pp. 16-17). La OEI (2010) indica que es necesario una educación para toda la vida, que le permita al individuo desenvolverse libremente y aprender “todos los días”, lo cual resulta determinante para acceder a niveles mínimos de bienestar y romper con los mecanismos de reproducción de la desigualdad. Además, es menester un sistema formativo que atienda las necesidades educativas especiales de los individuos, es decir, una educación inclusiva para todos.
Por su parte, Aguerrondo (1999) indica que las dos condiciones importantes frente al futuro, conocimiento y valores, se distribuyen desde el sistema educativo. La autora propone que para el futuro la educación debe pasar de los saberes a las competencias, las cuales incluyen la dimensión cognitiva, los procedimientos mentales, los valores, actitudes, normas, elementos conductuales, desarrollo de habilidades para la resolución de problemas, trabajar en equipo, desarrollo de la creatividad, altas competencias en lectura y escritura, cálculo matemático, expresión escrita, capacidad para analizar el entorno social, para comportarse éticamente, para la recepción crítica de los medios de comunicación social, para ubicar, acceder y usar mejor la información acumulada. La educación deberá asegurar las habilidades y destrezas que permitirán la productividad requerida para competir a escala mundial, al igual que los valores e ideas que podrán generar una convivencia solidaria. Una de las premisas fundamentales es que ningún país podrá ser competitivo ni equitativo si no asigna a los recursos humanos la debida importancia (Bello, 2001, p. 15).
Entre los retos que tiene la educación para el futuro está el aumento de la retención, mejora en la educación preescolar, universalización de la educación primaria, plantear profundas transformaciones y nuevas estrategias de pensar y de hacer las cosas, integrar la educación con la política, economía, cultura, ciudadanía, políticas educativas y política social. Se debe buscar el desarrollo y consolidación de una educación más humana, solidaria, donde el ser humano sea el sujeto, que permita la convivencia de diferentes culturas, dé prioridad al aprendizaje continuo, utilice todo el potencial de las nuevas tecnologías, no se limite a clases sociales y que potencie el pensamiento crítico, creativo y solidario. La OEI (2010) indica que es importante invertir en la escuela y sus recursos para convertir al establecimiento educativo en una institución capaz de equiparar oportunidades y no en un mero reproductor de desigualdades. Es esencial que se inviertan esfuerzos en tener la infraestructura y los recursos educativos necesarios, perfeccionar la formación y las condiciones profesionales de los docentes, reforzar el área de gestión escolar y mejorar los contenidos curriculares de los distintos niveles de enseñanza.

BIBLIOGRAFÍA.
Dr., Mario Castillo Sánchez, Mg. Ronny Gamboa Araya. (2012). Desafíos de la Educación en la Sociedad Actual. Revista Electrónica Diálogos Educativos, 12, 1-15.
Emelia Domínguez Moya. (2012). Medios de Comunicación Masiva. Estado de México: S/E.

Grupo Comunicar. (1997). Hacia una Cultura Comunicativa. La Educación en Medios de Comunicación, Andalucía, nº 8; año V; época II; 1º semestre, marzo de 1997, 208.


https://www.youtube.com/watch?v=TWlGFTilW64

3 comentarios:

  1. Muy buena información para los que nos dedicamos a la docencia, siempre las tecnologías audiovisuales son herramientas amigas y necesarias para llegar a los objetivos de aprendizaje. Saludos

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    1. Gracias por su comentario Aglae.
      Es correcto, los medios audiovisuales son una herramienta que sin duda alguna ayuda a optimizar el proceso de enseñanza-aprendizaje y son de gran utilidad para que se alcancen los objetivos trazados.

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  2. Gracias Maestra Adriana por compartirnos este valioso contenido. Estoy seguro que nos será de gran utilidad. Saludos, Juan Hernández

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