FUENTE. http://www.iesfuentelucena.org/menus/planes%20y%20proyectos/educacion%20y%20tv/imagenes/Educa%20TV.jpg
Los
seres humanos son por naturaleza, seres sociales, lo que significa que el ser
humano no sabe estar solo e incomunicado, la sociedad es construida por la
comunicación y es por esta misma que puede existir una sociedad, pues sin la
comunicación no se podrían establecer reglas y normas
Todos
los días las mayoría de las personas comúnmente encienden el radio o la
televisión por las mañanas para saber qué pasa en el mundo o para entretenerse
y distraerse mientras realizan sus tareas cotidianas, todos los días estamos
rodeados por los medios de comunicación masiva, sin embargo la mayoría de la
gente no lo nota, pues forman parte de la vida de los individuos, por lo tanto
queda una pregunta importante ¿qué son los medios de comunicación masiva y cómo
podemos distinguirlos? Los medios de comunicación masiva (“mass media”), son
aquellos que se envían por un emisor y se reciben de manera idéntica por varios
grupos de receptores, teniendo así una gran audiencia; el mundo los conoce y
reconoce como la televisión, la radio, el periódico, entre otros.
La
principal finalidad de los medios masivos es informar, formar y entretener, es
por ello que dentro de los mismos medios existen diferentes tipos, para
distintas finalidades; por ejemplo; dentro de la televisión, hay programas de
entretenimiento, de noticias e información, culturales y educativos, y
formativos para infantes de todas la edades.
MEDIOS DE COMUNICACIÓN MASIVA EN LA EDUCACIÓN
La
comunicación es el elemento clave del proceso educativo pues nos permite
expresar ideas, compartir experiencias, exteriorizar sentimientos... Los medios
de comunicación son facilitadores de los procesos comunicativos que se dan en
el aula y fuera de ella, con el uso de sus mensajes atractivos y actuales, sus
lenguajes y técnicas dinamizamos y enriquecemos la práctica educativa y la
formación de los alumnos.
El
sector educativo también tiene el reto de generar una visión globalizadora,
integral y generalista del mundo, aparte de la tradicional transmisión de
habilidades y saberes instrumentales. En ello, todos los modelos pedagógicos
surgidos a partir de los años cincuenta tienen como común denominador la
búsqueda de nuevos espacios de interacción, de nuevos motivos, argumentos y
estrategias para enfrentar lo educativo con lo cotidiano y de nuevas
metodologías que permitan al docente desempeñar mejor su trabajo y al alumno
apropiarse de la mejor manera de los conocimientos. La comunicación se convierte
entonces en la piedra angular del desarrollo educativo y no puede ser de otra
manera, ya que a través de ella podemos expresar nuestras ideas (siempre
esperando que nuestro interlocutor opine y alimente nuestras opiniones),
compartir nuestras experiencias y expresar nuestros sentimientos, nuestros
temores, nuestros odios, etc.
La
principal preocupación de los docentes en el acto educativo no es, como puede
pensarse, el lograr una buena transmisión de conocimientos, sino hacer que el
alumno se apropie de ellos y los utilice de manera práctica. Sin embargo, el
sector educativo le ha dado más importancia al «cómo enseña el docente» y no al
«cómo aprende el alumno», y en el mismo sentido se le ha agregado un valor
inusual al contenido y se ha olvidado del proceso. Si miramos de forma breve y
sintética el «para qué» sirve la comunicación tanto a nivel individual como a nivel
social, comprenderemos la pertinencia del tema para la institución escolar y
particularmente en la relación docente-alumno.
En
primer término, podemos afirmar que la comunicación le sirve al sujeto para
satisfacer necesidades del «yo»; esto es, para alimentar los procesos
psicológicos que le permiten definir los rasgos y características de la personalidad
y para reafirmar su existencia: toda forma de comunicación humana implica una
confrontación del yo.
A la
educación le compete «formar» y dicha formación implica principalmente lograr que
el sujeto afirme los rasgos de su personalidad, para que tenga autonomía,
capacidad de decisión y de valoración. Una educación con carácter integral es
la que posibilita que el sujeto confronte con los otros, de manera permanente,
sus ideas, conceptos y valores. Desde otro punto de vista, la comunicación le
sirve al sujeto para despertar en otras conciencias las ideas, imágenes,
conceptos, sentimientos, actitudes y cualquier otro efecto psíquico. Esto
significa que es indispensable para el sujeto mantenerse en contacto con las
demás personas, para afirmar sus puntos de vista (confrontar saberes), para
lograr que tengan potencialmente la capacidad de entenderse, para que compartan
los sentimientos y en fin, para vivir plenamente como hombre identificado con
los propios.
RETOS DE LA EDUCACIÓN PARA EL FUTURO.
La
ciencia y la tecnología han permitido grandes avances en diversos campos de la
sociedad; progreso que genera una amplia gama de conocimiento nuevo día con
día. Aguerrondo (1999) señala que hemos ingresado a la era del conocimiento, lo
que implica la construcción de una forma social donde este sea un bien
disponible para todos. Así, indica la autora, la educación es la encargada de
distribuirlo de tal forma que garantice la igualdad de oportunidades. Ella,
además, ha sido considerada como el “vehículo” para el logro de una sociedad
ética y solidaria, un medio para salir de la pobreza.
La
globalización, por ejemplo, ha implicado reformas en la educación a nivel
mundial. Sin embargo, Lampert (2003) señala que este ha sido un proceso desigual
que ha traído consigo divisiones y marginación, tanto en países
industrializados como en los subdesarrollados y ha provocado que los valores
morales, éticos y la solidaridad sean sustituidos por un “ciudadano
consumidor”. Debido a esto el papel de la educación, como componente importante
en dicho proceso, ha sido objeto de análisis y revisión. A ella se la ha
encomendado la función de formar el ciudadano “necesario”
Ha
sido el lugar donde se plasman los ideales de la sociedad, sus expectativas y su
visión de mundo. Desde esta perspectiva, la educación ha sido la encargada de
formar a los individuos bajo ciertos paradigmas que ayuden al logro de la
“sociedad pensada”. Así, la escuela (como institución educativa) ha sido la
encargada de brindar a todas las personas, sin distinción de ningún tipo, el
conocimiento y valores necesarios para participar de una sociedad competitiva y
solidaria. Pero, ¿qué tan efectiva ha sido esta idea? La sociedad actual ha
enfrentado un cambio acelerado en los últimos años como producto de profundas
transformaciones socioculturales y económicas. Aguerrondo (1999) indica que un
importante rasgo de la nueva era de la humanidad ha sido la importancia y el
avance que ha adquirido el saber tecnológico. Por ello la información y el
conocimiento son considerados recursos económicos estratégicos y agentes
básicos de transformación social (Levis, 2004).
Ante
este panorama surge la interrogante de qué y cómo educar a los ciudadanos
“mundiales”. Según Puryear (1997), Bello (2001) y López (2005) la educación
debe, desde esta perspectiva, desarrollar las destrezas y habilidades que
permitan la productividad que se requiere para competir a nivel mundial, así
como los valores e ideas que propicien la convivencia solidaria; responder a
los requerimientos científicos y tecnológicos de una sociedad globalizada;
distribuir equitativamente los conocimientos; elevar la productividad; asumir
una función integradora y compensadora; ser eficiente y eficaz; fortalecer la
relación escuela sociedad-familia; garantizar la equidad y acceso; formar un
ciudadano moderno, competitivo y democrático.
“La
educación tendrá que ser la gran prioridad en el futuro. Necesitamos aprender
solos, aprender con quien nos rodea, con los otros países y con culturas
diferentes. Si queremos mantener la escuela, es necesario agitar y revolucionar
casi todo: contenidos, métodos, edificios, espacios y sobre todo la visión de
la realidad”. (Lampert, 2003, pp. 16-17). La OEI (2010) indica que es necesario
una educación para toda la vida, que le permita al individuo desenvolverse
libremente y aprender “todos los días”, lo cual resulta determinante para
acceder a niveles mínimos de bienestar y romper con los mecanismos de
reproducción de la desigualdad. Además, es menester un sistema formativo que
atienda las necesidades educativas especiales de los individuos, es decir, una
educación inclusiva para todos.
Por su
parte, Aguerrondo (1999) indica que las dos condiciones importantes frente al
futuro, conocimiento y valores, se distribuyen desde el sistema educativo. La
autora propone que para el futuro la educación debe pasar de los saberes a las
competencias, las cuales incluyen la dimensión cognitiva, los procedimientos
mentales, los valores, actitudes, normas, elementos conductuales, desarrollo de
habilidades para la resolución de problemas, trabajar en equipo, desarrollo de
la creatividad, altas competencias en lectura y escritura, cálculo matemático,
expresión escrita, capacidad para analizar el entorno social, para comportarse
éticamente, para la recepción crítica de los medios de comunicación social,
para ubicar, acceder y usar mejor la información acumulada. La educación deberá
asegurar las habilidades y destrezas que permitirán la productividad requerida
para competir a escala mundial, al igual que los valores e ideas que podrán
generar una convivencia solidaria. Una de las premisas fundamentales es que
ningún país podrá ser competitivo ni equitativo si no asigna a los recursos
humanos la debida importancia (Bello, 2001, p. 15).
Entre los retos que tiene la educación
para el futuro está el aumento de la retención, mejora en la educación
preescolar, universalización de la educación primaria, plantear profundas
transformaciones y nuevas estrategias de pensar y de hacer las cosas, integrar
la educación con la política, economía, cultura, ciudadanía, políticas
educativas y política social. Se debe buscar el desarrollo y consolidación de
una educación más humana, solidaria, donde el ser humano sea el sujeto, que
permita la convivencia de diferentes culturas, dé prioridad al aprendizaje
continuo, utilice todo el potencial de las nuevas tecnologías, no se limite a
clases sociales y que potencie el pensamiento crítico, creativo y solidario. La
OEI (2010) indica que es importante invertir en la escuela y sus recursos para
convertir al establecimiento educativo en una institución capaz de equiparar
oportunidades y no en un mero reproductor de desigualdades. Es esencial que se
inviertan esfuerzos en tener la infraestructura y los recursos educativos
necesarios, perfeccionar la formación y las condiciones profesionales de los docentes,
reforzar el área de gestión escolar y mejorar los contenidos curriculares de
los distintos niveles de enseñanza.
BIBLIOGRAFÍA.
Dr.,
Mario Castillo Sánchez, Mg. Ronny Gamboa Araya. (2012). Desafíos de la
Educación en la Sociedad Actual. Revista Electrónica Diálogos Educativos, 12,
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Emelia
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Grupo
Comunicar. (1997). Hacia una Cultura Comunicativa. La Educación en Medios de
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